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Características de una buena madre sustituta

Por
Steven H. Snyder

En mi último artículo, me referí a las opciones que tienen las parejas estériles para buscar una posible madre sustituta: amigas y familiares, la Internet y agencias respetables. En este artículo, me propongo hablar de las características que debería tener una posible madre sustituta.

Son varias las características que hay que considerar. Es preciso evaluar su motivación, el sistema de apoyo que tiene, los antecedentes de salud y sociales, su capacidad física para embarazarse y su estado y estabilidad emocionales y psicológicos.

Las madres sustitutas eligen ayudar a parejas estériles a crear una familia por distintos motivos personales, que generalmente pueden agruparse en dos categorías generales: altruismo (el deseo de hacer algo bueno por otra persona) y retribución económica.  Si bien sería hermoso que toda madre sustituta quisiera ayudar sólo por bondad sin exigir nada a cambio, no siempre es así. Con la excepción de amigas o familiares cercanas, la mayoría de las madres sustitutas esperan una retribución razonable por los servicios que van a brindar a los futuros padres. Estas mujeres comprenden que el embarazo que ofrecen gestar les cambiará la vida significativamente y también modificará la vida de su familia, en algunos aspectos, de un modo positivo y, en otros, no tanto.

Las madres sustitutas que saben lo que hacen comprenden que tendrán que interrumpir la vida laboral y familiar para acudir a citas médicas y seguir protocolos de medicación para la fecundidad y procedimientos de implantación, quizá varias veces. También saben bien que son ellas las que corren todos los riesgos de salud y padecen las molestias, las limitaciones y el dolor del embarazo y el parto. Si la implantación deriva en un embarazo múltiple, es probable que deba hacer reposo absoluto, lo que hará que no pueda estar disponible para su familia ni su empleador. Las exigencias predecibles en cuanto al tiempo y los riesgos reales que se derivan del programa de alquiler de vientres por cierto justifican la retribución, y la mayoría de las madres sustitutas esperan recibir una retribución razonable por sus servicios.

Los psicólogos y demás profesionales que han trabajado con madres sustitutas y las han evaluado generalmente llegan a la conclusión de que las más confiables son las que están motivadas por altruismo y retribución, pero que hacen más énfasis en el altruismo. Si una madre sustituta es pobre o codiciosa y sólo la motiva el dinero, es más probable que manipule el embarazo y las cuestiones relacionadas con la tenencia, incluso amenazando quedarse con el niño después del nacimiento, a fin de aumentar la retribución. Por lo tanto, es importante que la madre sustituta también sienta una gran motivación por hacer el bien, no sólo por ganar dinero.

Aunque la sustituta actúe únicamente por altruismo, puede llegar a tener la sensación de pérdida después del parto, cuando entregue el niño a la pareja.  Recibir una retribución adecuada que pueda beneficiar a su familia le da algo positivo en lo que concentrarse y disminuye el riesgo de que, inesperadamente, quiera quedarse con el niño para llenar el vacío del posparto que pueda sentir. Como consecuencia, la mejor motivación es un gran sentido de altruismo combinado con el deseo de ser compensada por sus servicios.

A fin de asegurar este equilibrio de motivación, es fundamental verificar los motivos por los que la madre sustituta quiere ayudar, sea porque tiene una amiga o familiar que pasó por la frustración de la esterilidad o porque ame tanto a sus hijos que quiera ayudar a otros a sentir la dicha de tener una familia. Desde luego, es conveniente no contratar a madres sustitutas que estén recibiendo ayuda estatal, que estén en crisis económica o que tengan antecedentes delictivos de fraude con cheques, prostitución callejera u otro comportamiento para obtener dinero fácilmente.  Por último, es conveniente hablar con claridad acerca de la retribución que la madre sustituta quiere recibir a fin de asegurarse de que es una suma razonable y que se condice con la capacidad de pago de los padres.

A fin de manejar correctamente los aspectos psicológicos y emocionales de la gestación sustituta, es fundamental que la madre sustituta tenga un entorno personal positivo y contenedor. Si está casada o en pareja, es importante que esa persona la apoye en su intención de ser madre sustituta, sea capaz de vivir las limitaciones y el desenlace del embarazo sin resentimiento ni desear quedarse con el niño, y que su motivación única no sea la retribución que recibirá la madre sustituta. Si bien no es imprescindible, también es preferible que los padres de la sustituta, sus hermanos y demás familiares cercanos y amigos al menos comprendan y acepten su deseo de ser madre sustituta. Cuanto más apoyo emocional y psicológico tenga la sustituta, tanto más estable y confiable será. Por lo tanto, también es muy aconsejable identificar y elegir a una madre sustituta que tenga un entorno contenedor.

La aptitud de la madre sustituta también depende de sus antecedentes de salud y sus antecedentes sociales.  Es conveniente que sea sana y que no tenga ninguna afección física ni mental que pueda poner en peligro su salud o la del niño, o que perjudique su capacidad de llevar el embarazo a término y parir un niño sano. Entre los distintos aspectos importantes se cuentan los antecedentes de salud de la mujer y de su familia, su comportamiento sexual y los antecedentes de enfermedades de transmisión sexual, antecedentes importantes de depresión u otras afecciones mentales y su tratamiento, antecedentes delictivos y vicios, tales como tabaquismo, alcoholismo y drogadicción.  Desde luego, es preferible elegir una madre sustituta que no tenga ninguno de estos antecedentes y que sus costumbres personales brinden seguridad a los futuros padres, no que los tensionen.

Una de las características más importantes que debe tener una madre sustituta para ser adecuada es embarazarse, gestar al niño con éxito y sin riesgos y parirlo. El mejor signo de que tiene esa capacidad es que haya tenido uno o más hijos propios. Si no ha tenido hijos, no se puede estar seguro de que no tenga problemas de esterilidad. Elegir a una sustituta que no ha tenido hijos no sólo genera dudas acerca de la capacidad de su útero de gestar un embarazo a término, sino también acerca de si comprende acabadamente los aspectos físicos y emocionales del embarazo y puede comprometerse a gestar al niño sin riesgos y luego entregarlo con alegría a la pareja. La posibilidad de que la sustituta se arrepienta porque no comprenda bien los aspectos emocionales del embarazo por anticipado es quizá el gran temor de toda pareja estéril que se embarca en este programa. Por ende, es fundamental elegir a una sustituta que ya haya tenido sus propios hijos.

Todos los factores ya explicados influyen muchísimo en la capacidad de la sustituta de cooperar y cumplir con el objetivo estipulado en un acuerdo de alquiler de vientres. También forman parte de la estructura psicológica y emocional de la sustituta. La salud psicológica y emocional general de la sustituta también es fundamental para que el programa tenga éxito, por lo que es imprescindible que un psicólogo autorizado que esté especializado en el tema de la reproducción asistida por terceros y tenga experiencia evalúe el estado psicológico de toda sustituta y le dé el visto bueno para participar en un programa de alquiler de vientres. Esta evaluación es importante para verificar la presencia o ausencia de las demás características ya explicadas.

Pese a todo lo dicho, es importante reconocer que no hay ninguna prueba ni combinación de rasgos de carácter o costumbres que permitan predecir el comportamiento de una persona con absoluta certeza. Ninguna evaluación psicológica ni investigación de antecedentes puede asegurar un 100% de éxito o confiabilidad. Estos estudios simplemente evalúan rasgos y tendencias generales. Cuanto más experimentado y especializado sea el evaluador o investigador, más confiable será la evaluación, pero aún así no es una garantía de que la mujer sea completamente apta. Siempre queda el riesgo de lo desconocido y lo imprevisible.

No obstante, si se elige una sustituta teniendo en cuenta las consideraciones y características que ya expliqué, las probabilidades de que tenga éxito son altas. Algunas estadísticas informales acerca del desenlace de los acuerdos de alquiler de vientres que se firman en EE.UU. indican que, de los 15.000 acuerdos aproximadamente implementados hasta fines del 2002, sólo 89 derivaron en conflictos legales reales entre las partes. De estos conflictos, sólo 27 fueron producto de que la sustituta amenazara arrepentirse (con frecuencia, para subir el monto de la retribución). El resto de los casos fueron iniciados por padres cuyas circunstancias cambiaron imprevistamente (divorcio, pérdida de trabajo, etc.), de modo que ya no querían al niño. Así, el índice de éxito es superior al 99,5%. Por lo tanto, a diferencia de lo que todos piensan, firmar un acuerdo de alquiler de vientres con una madre sustituta con una buena motivación, evaluada y asignada a la pareja apropiada es una opción muy confiable para formar una familia.

(El objetivo de este artículo no es brindar asesoramiento legal y no se lo debe considerar de ese modo. Cada familia y cada acuerdo son únicos, de modo que las partes deben contratar a un abogado competente para que las asesore específicamente en su caso particular.)

El señor Snyder es abogado con experiencia en derecho de reproducción asistida y alquiler de vientres. Si tiene alguna consulta o quisiera que desarrollara algún tema en particular en el futuro, puede comunicarse con él a:

Snyder Law Firm
14788 - 77th Place North
Maple Grove, Minnesota 55311
763.420.6700
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Características de una buena madre sustituta

Por
Steven H. Snyder

En mi último artículo, me referí a las opciones que tienen las parejas estériles para buscar una posible madre sustituta: amigas y familiares, la Internet y agencias respetables. En este artículo, me propongo hablar de las características que debería tener una posible madre sustituta.

Son varias las características que hay que considerar. Es preciso evaluar su motivación, el sistema de apoyo que tiene, los antecedentes de salud y sociales, su capacidad física para embarazarse y su estado y estabilidad emocionales y psicológicos.

Las madres sustitutas eligen ayudar a parejas estériles a crear una familia por distintos motivos personales, que generalmente pueden agruparse en dos categorías generales: altruismo (el deseo de hacer algo bueno por otra persona) y retribución económica.  Si bien sería hermoso que toda madre sustituta quisiera ayudar sólo por bondad sin exigir nada a cambio, no siempre es así. Con la excepción de amigas o familiares cercanas, la mayoría de las madres sustitutas esperan una retribución razonable por los servicios que van a brindar a los futuros padres. Estas mujeres comprenden que el embarazo que ofrecen gestar les cambiará la vida significativamente y también modificará la vida de su familia, en algunos aspectos, de un modo positivo y, en otros, no tanto.

Las madres sustitutas que saben lo que hacen comprenden que tendrán que interrumpir la vida laboral y familiar para acudir a citas médicas y seguir protocolos de medicación para la fecundidad y procedimientos de implantación, quizá varias veces. También saben bien que son ellas las que corren todos los riesgos de salud y padecen las molestias, las limitaciones y el dolor del embarazo y el parto. Si la implantación deriva en un embarazo múltiple, es probable que deba hacer reposo absoluto, lo que hará que no pueda estar disponible para su familia ni su empleador. Las exigencias predecibles en cuanto al tiempo y los riesgos reales que se derivan del programa de alquiler de vientres por cierto justifican la retribución, y la mayoría de las madres sustitutas esperan recibir una retribución razonable por sus servicios.

Los psicólogos y demás profesionales que han trabajado con madres sustitutas y las han evaluado generalmente llegan a la conclusión de que las más confiables son las que están motivadas por altruismo y retribución, pero que hacen más énfasis en el altruismo. Si una madre sustituta es pobre o codiciosa y sólo la motiva el dinero, es más probable que manipule el embarazo y las cuestiones relacionadas con la tenencia, incluso amenazando quedarse con el niño después del nacimiento, a fin de aumentar la retribución. Por lo tanto, es importante que la madre sustituta también sienta una gran motivación por hacer el bien, no sólo por ganar dinero.

Aunque la sustituta actúe únicamente por altruismo, puede llegar a tener la sensación de pérdida después del parto, cuando entregue el niño a la pareja.  Recibir una retribución adecuada que pueda beneficiar a su familia le da algo positivo en lo que concentrarse y disminuye el riesgo de que, inesperadamente, quiera quedarse con el niño para llenar el vacío del posparto que pueda sentir. Como consecuencia, la mejor motivación es un gran sentido de altruismo combinado con el deseo de ser compensada por sus servicios.

A fin de asegurar este equilibrio de motivación, es fundamental verificar los motivos por los que la madre sustituta quiere ayudar, sea porque tiene una amiga o familiar que pasó por la frustración de la esterilidad o porque ame tanto a sus hijos que quiera ayudar a otros a sentir la dicha de tener una familia. Desde luego, es conveniente no contratar a madres sustitutas que estén recibiendo ayuda estatal, que estén en crisis económica o que tengan antecedentes delictivos de fraude con cheques, prostitución callejera u otro comportamiento para obtener dinero fácilmente.  Por último, es conveniente hablar con claridad acerca de la retribución que la madre sustituta quiere recibir a fin de asegurarse de que es una suma razonable y que se condice con la capacidad de pago de los padres.

A fin de manejar correctamente los aspectos psicológicos y emocionales de la gestación sustituta, es fundamental que la madre sustituta tenga un entorno personal positivo y contenedor. Si está casada o en pareja, es importante que esa persona la apoye en su intención de ser madre sustituta, sea capaz de vivir las limitaciones y el desenlace del embarazo sin resentimiento ni desear quedarse con el niño, y que su motivación única no sea la retribución que recibirá la madre sustituta. Si bien no es imprescindible, también es preferible que los padres de la sustituta, sus hermanos y demás familiares cercanos y amigos al menos comprendan y acepten su deseo de ser madre sustituta. Cuanto más apoyo emocional y psicológico tenga la sustituta, tanto más estable y confiable será. Por lo tanto, también es muy aconsejable identificar y elegir a una madre sustituta que tenga un entorno contenedor.

La aptitud de la madre sustituta también depende de sus antecedentes de salud y sus antecedentes sociales.  Es conveniente que sea sana y que no tenga ninguna afección física ni mental que pueda poner en peligro su salud o la del niño, o que perjudique su capacidad de llevar el embarazo a término y parir un niño sano. Entre los distintos aspectos importantes se cuentan los antecedentes de salud de la mujer y de su familia, su comportamiento sexual y los antecedentes de enfermedades de transmisión sexual, antecedentes importantes de depresión u otras afecciones mentales y su tratamiento, antecedentes delictivos y vicios, tales como tabaquismo, alcoholismo y drogadicción.  Desde luego, es preferible elegir una madre sustituta que no tenga ninguno de estos antecedentes y que sus costumbres personales brinden seguridad a los futuros padres, no que los tensionen.

Una de las características más importantes que debe tener una madre sustituta para ser adecuada es embarazarse, gestar al niño con éxito y sin riesgos y parirlo. El mejor signo de que tiene esa capacidad es que haya tenido uno o más hijos propios. Si no ha tenido hijos, no se puede estar seguro de que no tenga problemas de esterilidad. Elegir a una sustituta que no ha tenido hijos no sólo genera dudas acerca de la capacidad de su útero de gestar un embarazo a término, sino también acerca de si comprende acabadamente los aspectos físicos y emocionales del embarazo y puede comprometerse a gestar al niño sin riesgos y luego entregarlo con alegría a la pareja. La posibilidad de que la sustituta se arrepienta porque no comprenda bien los aspectos emocionales del embarazo por anticipado es quizá el gran temor de toda pareja estéril que se embarca en este programa. Por ende, es fundamental elegir a una sustituta que ya haya tenido sus propios hijos.

Todos los factores ya explicados influyen muchísimo en la capacidad de la sustituta de cooperar y cumplir con el objetivo estipulado en un acuerdo de alquiler de vientres. También forman parte de la estructura psicológica y emocional de la sustituta. La salud psicológica y emocional general de la sustituta también es fundamental para que el programa tenga éxito, por lo que es imprescindible que un psicólogo autorizado que esté especializado en el tema de la reproducción asistida por terceros y tenga experiencia evalúe el estado psicológico de toda sustituta y le dé el visto bueno para participar en un programa de alquiler de vientres. Esta evaluación es importante para verificar la presencia o ausencia de las demás características ya explicadas.

Pese a todo lo dicho, es importante reconocer que no hay ninguna prueba ni combinación de rasgos de carácter o costumbres que permitan predecir el comportamiento de una persona con absoluta certeza. Ninguna evaluación psicológica ni investigación de antecedentes puede asegurar un 100% de éxito o confiabilidad. Estos estudios simplemente evalúan rasgos y tendencias generales. Cuanto más experimentado y especializado sea el evaluador o investigador, más confiable será la evaluación, pero aún así no es una garantía de que la mujer sea completamente apta. Siempre queda el riesgo de lo desconocido y lo imprevisible.

No obstante, si se elige una sustituta teniendo en cuenta las consideraciones y características que ya expliqué, las probabilidades de que tenga éxito son altas. Algunas estadísticas informales acerca del desenlace de los acuerdos de alquiler de vientres que se firman en EE.UU. indican que, de los 15.000 acuerdos aproximadamente implementados hasta fines del 2002, sólo 89 derivaron en conflictos legales reales entre las partes. De estos conflictos, sólo 27 fueron producto de que la sustituta amenazara arrepentirse (con frecuencia, para subir el monto de la retribución). El resto de los casos fueron iniciados por padres cuyas circunstancias cambiaron imprevistamente (divorcio, pérdida de trabajo, etc.), de modo que ya no querían al niño. Así, el índice de éxito es superior al 99,5%. Por lo tanto, a diferencia de lo que todos piensan, firmar un acuerdo de alquiler de vientres con una madre sustituta con una buena motivación, evaluada y asignada a la pareja apropiada es una opción muy confiable para formar una familia.

(El objetivo de este artículo no es brindar asesoramiento legal y no se lo debe considerar de ese modo. Cada familia y cada acuerdo son únicos, de modo que las partes deben contratar a un abogado competente para que las asesore específicamente en su caso particular.)

El señor Snyder es abogado con experiencia en derecho de reproducción asistida y alquiler de vientres. Si tiene alguna consulta o quisiera que desarrollara algún tema en particular en el futuro, puede comunicarse con él a:

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