El alquiler de vientres le permite a una mujer que quiere tener un hijo y que no puede llevar a término un embarazo tener un hijo vinculado genéticamente a ella. La madre sustituta (o alquiler de vientre) gesta al niño y lo da a luz. La participación en este programa y el compromiso de la madre sustituta son invalorables para aquellos padres que, por un motivo u otro, no pueden gestar a su propio hijo. En la actualidad, ya hay miles de bebés que han nacido gracias al alquiler de vientres.
Los programas de alquiler de vientres del IARC®® tienen exigencias tanto emocionales como físicas y alteran la vida cotidiana y familiar de la madre sustituta. La decisión de alquilar su vientre debe tomarla la mujer junto con su pareja (de tenerla) y su familia. No es una decisión para tomar a la ligera. Tendrá que viajar, acudir a consultas médicas y tomar medicamentos para fomentar la fecundidad. Es preciso cumplir los horarios del tratamiento al pie de la letra a fin de que los complejos tratamientos médicos sean exitosos. No obstante, como mujer fecunda que ha dado a luz a sus propios hijos, sus posibilidades de llevar el embarazo a término son mucho mejores que las de los padres que acuden a nosotros. Muchas de estas parejas estériles se han sometido a tratamientos para la fecundidad durante años pero, pese a sus esfuerzos, no han podido tener un hijo. La participación de la madre sustituta y el compromiso con este programa es invalorable para las parejas y puede cambiarles la vida. Su participación en la vida de estos padres y el regalo que les está dando son inconmensurables.
La siguiente es una carta que escribió una madre sustituta al niño que llevó en su vientre e ilustra la aventura que está considerando emprender:
Carta de amor al hijo de otra madre
Tú eres el hijo de mi cuerpo
Pero eres el hijo del corazón de tu madre.
Tú eres carne de mi carne
Pero eres la dicha de la vida de tu madre.
Eres los sueños de tu madre hechos realidad
la respuesta a sus plegarias y el brillo de sus ojos.
Desde la concepción hasta el nacimiento fuiste parte de mi vida y te amo de verdad.
Pero desde tu nacimiento hasta el final de la vida serás parte de la vida de tu madre
y ella no sólo te amará… también te enseñará qué es amar.
Eres tú mismo pero para convertirte en tú mismo deberán pasar muchos años de crianza,
Crianza que sólo se consigue con la educación impartida durante toda la infancia combinada con el amor, la paciencia y la comprensión que sólo puede dar una madre.
Así es, hijo mío, tú eres tuyo,
pero también eres de tu madre
y ella te dará todo lo que necesites
como sólo una madre puede dar a lo que es parte de ella misma.
De Anita Stufflebean
La invitamos a analizar la posibilidad de participar de nuestros programas de alquiler de vientres. El IARC®® está a su disposición para conversar acerca de ellos. Esperamos su llamado si desea más información.
Atentamente,
Steven Snyder
Director y Propietario del IARC®®